miércoles, 26 de agosto de 2015
martes, 21 de abril de 2015
El Alto ¿entre la rebeldía y el conservadurismo? Elecciones municipales y formas locales de la política
El Alto ¿entre
la rebeldía y el conservadurismo?
Elecciones
municipales y formas locales de la política
Marcelo
Sarzuri-Lima[1]
Publicado en Semanario La Época N° 667 (12 al 18 de abril de 2015)
Disponible en:
http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4444
Toda
la avenida Bolivia estaba llena de personas, no era menos, se estaba
inaugurando una de las vías más esperadas por lxs alteñxs, ya que en plena
época neoliberal las obras públicas –ya sean gubernamentales, prefecturales o
municipales- se podían contar con los dedos de las manos (exagero un poco, lo
correcto es decir con una mano); muchos años se tardó en la construcción de esa
vía y el alcalde de ese entonces pertenecía al ya consolidado partido
Conciencia de Patria (CONDEPA), por ello el invitado de honor no era el
presidente ni el prefecto, la persona indicada para entregar la obra era Carlos
Palenque. Las banderas del partido eran interminables, parecía más una
proclamación política que la entrega de una obra pública, es que el fanatismo de
mi ciudad por aquel líder era indescriptible; si bien las simpatías y apoyo “reciproco”
entre Palenque y El Alto venían mediados por el partido, es decir que se
expresaban en un apoyo político a CONDEPA, en el fondo nunca fuimos condepistas,
aunque el accionar de este partido signó las formas políticas locales.
Toda
la avenida Bolivia estaba llena de personas, no era menos, se estaba
inaugurando una de las vías más esperadas por lxs alteñxs, ya que en plena
época neoliberal las obras públicas –ya sean gubernamentales, prefecturales o
municipales- se podían contar con los dedos de las manos (exagero un poco, lo
correcto es decir con una mano); muchos años se tardó en la construcción de esa
vía y el alcalde de ese entonces pertenecía al ya consolidado partido
Conciencia de Patria (CONDEPA), por ello el invitado de honor no era el
presidente ni el prefecto, la persona indicada para entregar la obra era Carlos
Palenque. Las banderas del partido eran interminables, parecía más una
proclamación política que la entrega de una obra pública, es que el fanatismo de
mi ciudad por aquel líder era indescriptible; si bien las simpatías y apoyo “reciproco”
entre Palenque y El Alto venían mediados por el partido, es decir que se
expresaban en un apoyo político a CONDEPA, en el fondo nunca fuimos condepistas,
aunque el accionar de este partido signó las formas políticas locales.martes, 25 de noviembre de 2014
La paradójica modernidad en los Andes
La paradójica
modernidad en los Andes
Marcelo Sarzuri-Lima
Publicado en Revista La Migraña N° 10 (2014). La Paz:
Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia
Escribir sobre la modernidad
siempre lleva consigo abordar problemas complejos, no sólo por las aristas que
componen la temática sino, y sobre todo, porque existe mucha tinta vertida y
reflexiones planteadas alrededor de este significante. No se pretende replantear
los elementos de su debate, en todo caso se pretende mostrar las paradojas que
implica -e implicaron, a lo largo de la historia- pensar y hacer la modernidad
en esta parte del mundo. La hipótesis que guía este escrito es que los y las
indígenas –a los que la historia oficial etiquetó como “los salvajes”, “los
pre-modernos”, “los atrasados”- a lo largo de sus luchas y resistencias fueron
desplegando un proyecto propio de modernidad y horizonte civilizatorio, este
proyecto no se desarrolló como parte del avance de un conocimiento científico,
una “apertura al porvenir” o un despliegue de “la razón”, sino que fue parte de
la generación de conocimientos y prácticas pertinentes a sus contextos
socioculturales y que sin duda se relaciona a la forma de lectura que
desarrollaron del tiempo histórico, lejos del proyecto eurocéntrico y colonial
de la modernidad.
Para entender la modernidad
muchas veces se ha recurrido a eventos históricos y posturas filosóficas que
implican una ruptura con un tiempo pasado, por ello Descartes y su libro El discurso del método marcan la
constitución de la subjetividad moderna: el ego
cogito; así también la Revolución
francesa, la Ilustración, el Renacimiento y el Humanismo nos llevan a entender
las posturas sociales, políticas y filosóficas de la modernidad; no se puede
perder de vista a Galileo para deducir el papel que juega la ciencia y el
desarrollo de la técnica en la modernidad y ni olvidarnos de la Revolución
Industrial, la cual marca una nueva forma de producción basada en el plusvalor
y la acumulación de capital. A este inventario cronológico de la modernidad,
habrá que sumar la colonización del Abya Yala y la “invención de América” como
momentos que determinan la naturaleza de la “primera modernidad”, la identidad
de Europa y su proyecto civilizatorio. La fijación y centralidad de cualquiera
de los momentos o posturas señaladas implicará asumir una posición
político-teórica respecto a la modernidad: algunos critican su eurocentrismo,
otros la reducción de la razón a su forma instrumental, otros señalan el
individualismo y el antropocentrismo como consecuencias de la modernidad, otros
apuntan su crítica al fetiche cientificista y su aparente representación de “lo
real” y la gran mayoría tiene en el centro del debate a las formas en que la
modernidad y el capitalismo han estrechado lazos generando una totalización
civilizatoria.
miércoles, 21 de mayo de 2014
Integra Educativa
N° 20: Miradas y aportes críticos sobre la calidad de la educación
Una de las críticas recurrentes a la noción de calidad en la educación es que implicó una transposición de un concepto del campo industrial-empresarial al campo educativo, esta crítica es acompañada con análisis sobre los procesos de transformación y mundialización del capitalismo, la transformación del mundo del trabajo, la producción y la fábrica. Lo que se debe entender es que la calidad en la educación no sólo es una transposición de un término, sino es la subsunción de la educación a un sistema económico y el modelo de vida que promueve. Este fenómeno implicó la estandarización de los procesos educativos, a partir de la incorporación de indicadores que miden la “calidad” de la educación de acuerdo a parámetros que poco o nada toman en cuenta las particularidades contextuales de los sistemas y centros educativos, lo que termina consolidando tecnologías de colonización educativa.
Las colaboraciones que son parte de este número de la revista Integra Educativa, profundizan, desde diversas temáticas, una crítica seria y profunda sobre lo que implica un uso conservador de la calidad de la educación, pero también aportan elementos para construir una educación pertinente y digna en los países del Sur, donde el mejoramiento de la educación beneficie a todos y no fomente desigualdades y exclusiones. No queda más que agradecer a todos los autores que hacen esta revista y que desde diversas partes nutren con sus reflexiones cada entrega de esta publicación.
Etiquetas:
Ciudadanía crítica,
Integra Educativa,
Pensamiento crítico
Ubicación:
La Paz, Bolivia
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